Unidad 2: momento 4 - Planteamiento de problemática de riesgo social


 REFLEXIÓN ACERCA DE LA PROBLEMÁTICA SOCIAL ESPECÍFICA

La intolerancia en la ciudad de Medellín.

La ciudad de Medellín es reconocida a nivel mundial lamentablemente por su historia de violencia y narcotráfico. Es de notar que hemos mejorado, sin embargo, presentamos entre nosotros aún las problemáticas, a menor escala.
La sociedad en general, está gravemente afectada por muchos fenómenos. Principalmente en nuestra bella ciudad se puede ver asesinatos sin sentido, por robar a las personas, riñas en torno al fútbol y otros temas, discusiones y maltrato hacia los demás.
La intolerancia está generalizada, desde casa hasta en la misma sociedad. En el hogar, se maltrata a los pequeños porque han nacido en un hogar donde no los planificaron o porque los padres están demasiado cansados de trabajar como para soportar a sus pequeños con toda la energía que tienen, para jugar con ellos y compartir, no hay tiempo! Desde casa empezamos mal, enseñamos a nuestros hijos que con aquello que no estamos de acuerdo, lo solucionemos aplicando la fuerza. Estos niños crecen y salen a la sociedad a defenderse, a la ley del más fuerte, antes esto era más repetitivo en los barrios, ahora menos, pero aún se presenta, que desde muy jóvenes deben luchar por sobrevivir, sobre todo cuando se enlistan en algún grupo, necesitan sobresalir para hacerse a una posición dentro del mismo.
Veo la intolerancia reflejada en tantos aspectos de mi ciudad, en algunos con mayor acentuación que en otros. Hay intolerancia en el hogar, en el barrio, en el trabajo, con la familia, con el vecino, con los animales.
La intolerancia tiene su participación cuando simplemente no estamos de acuerdo con lo que otro piensa, nos manifestamos y hacemos saber aquello que no nos gustó, los paisas somos pujantes, reconocidos por nuestras habilidades para vender, pero estas habilidades a veces se transforman en mal trato al otro, lo cual es inaceptable, se maltrata a quien se ve diferente, a la mascota, el que esté cerca “paga los platos rotos”, recibe el peso de nuestro enojo, el más débil recibe odio porque somos intolerantes a las diferencias.

La ciudad está creciendo en número de personas, económicamente, socialmente, en muchos aspectos, pero con ellos, la violencia; existen muchos planes para mitigar los actos de intolerancia, lo que queda es que cada persona desde su ser, se plantee compromisos para aportar en construir un mejor lugar para los demás, pensar menos en nosotros mismos y más en los demás; amar en vez de juzgar y tratar mal a los que nos rodean.

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